Estado del sistema inmune

Hay muchas causas por las cuales nuestro sistema inmunológico está perdiendo fuerza. Nuestro ritmo de vida, el estrés, los problemas emocionales, la alimentación desequilibrada y la contaminación de los alimentos y ambiental nos afectan enormemente. Aunque somos fuertes y resistentes, todas estas circunstancias van menguando la fuerza de nuestro sistema inmunológico.

La mala alimentación

Descuidamos a nuestro cuerpo. No le alimentamos con los nutrientes que necesita.

Abusamos de las grasas, sobretodo las saturadas. Comemos demasiada carne, demasiados alimentos procesados y desvitalizados y pobres en vitaminas, minerales y oligoelementos. Ingerimos verduras fuera de temporada, cuando han sido almacenadas en cámaras y han ido perdiendo su vitalidad y sus nutrientes, etc…

Y muchos de los alimentos que compramos están envasados en plásticos que dejan residuos y van a parar a nuestro organismo.

Una mala alimentación produce muchos desequilibrios que al cabo del tiempo afectan a nuestras células y desestabilizan el sistema inmunitario, con la consecuente aparición de enfermedades.

Las emociones

¿Te has fijado alguna vez que cuando pasas por una “buena temporada” en la que te sientes muy feliz, tienes más energía que nunca y no te pones enfermo?

Pero en nuestra cultura occidental tendemos a ser agresivos, dominantes y avariciosos. Hemos desplazado muchos sentimientos y emociones saludables por otras perjudiciales.

El nerviosismo por los pagos pendientes, el exceso de deseos materiales que nos empujan a trabajar más para ganar más dinero, el sentimiento de inutilidad, de soledad, de abandono, de asqueo y de victimismo nos afectan mucho más de lo que pensamos no solo a nivel emocional sino también a nivel físico.

Exposición a contaminación electromagnética

¿Te has parado a pensar a cuantos campos electromagnéticos estamos expuestos?
Teléfonos móviles (inlcuso hay personas que llevan más de uno), microondas, los cables de la luz que atraviesan las paredes de nuestras viviendas, torres de alta tensión, antenas de telefonía, ordenadores con conexión remota, radios, televisores y un sinfín de aparatos más que generan campos electromagnéticos.

Todos estos aparatos hoy en día nos parecen imprescindibles y ciertamente lo son, dado que ahora nos sería muy difícil acostumbrarnos a vivir sin ellos, pero, ¿te has parado a pensar como nos afectan? Hace tan solo 20 años, la contaminación electromagnética no era ni la mitad de lo que es en nuestros días. Y no dudes que nos afecta muchísimo.